LOS ACTORES
Por Peter Guzmán Life Coach
“Simular o parecer que se trabaja puede ser
homologable a trabajar; es más, incluso puede dar una mejor imagen si cabe sin
el riesgo de cagarla intentando hacerlo bien. Y es que aparentar que se es un
gran experto y/o que se trabaja suele ser más fácil que ponerlo en práctica.”
Pedro
León.
Existen en
nuestras organizaciones personas que trabajan mucho y se quejan de sus jornadas
laborales extenuantes, pero una gran parte de estos “sufridos” asalariados lo
que realmente quieren decir es que se
pasan todo el día en sus empresas. No sé si trabajan mucho, pero realmente parece
que lo hacen; y eso puede bastar en muchas ocasiones para obtener una buena
imagen, calificación y reconocimiento; esto debido a que la evaluación del desempeño
es inadecuada o inexistente. (León, 2007) . No debemos olvidarnos de que hablar de
“hora-nalga-en-silla” no es lo mismo que hablar de “hora productiva”. (Término
que confunden muchos gerentes y empleados).
Como
gerentes la evaluación del desempeño en algunas ocasiones la realizamos
mediante criterios Subjetivos de
personajes cercanos, más no tenemos criterios objetivos para medir la
productividad. Es decir no medimos pero
escuchamos la subjetividad de algunos empleados.
Visto el
panorama, muchos profesionales se han percatado hace tiempo de que simular o parecer que se trabaja puede ser
homologable a trabajar; es más, incluso puede dar una mejor imagen sin el
riesgo de cagarla intentando hacerlo bien. Y es que “aparentar que se es un
gran experto y/o que se trabaja” suele ser más fácil que ponerlo en práctica. (León, 2007)
Actúan. No
se sabe si son ellos mismos, o un actor que viene cada día a hacer su papel. Son previsibles: se comportan como un
directivo típico. Avanzan rápido por los pasillos, no se detienen a tomar
un café fuera de su despacho, hablan bien pero evitan entrar en materia.
Parecen preocupados porque les descubran: SON
DIRECTIVOS FALSOS. Aparentan estar
ocupadísimos y tienen muchos papeles en su mesa. Intentan ganarse a las
personas, para evitar que les descubran (Enebral
Fernández, Dirigir Personajes: estereotipos en la empresa, 2005) .
Hay
personas que parecen encajar en muy diversas funciones, sin desentonar. Quizá
ahí esté la clave: “parecen” encajar. Una
vez conocí de un directivo que no me parecía él, sino un actor que venía cada
día a hacer su papel. Como decía Sócrates: “Esfuérzate en ser lo que deseas
parecer”. Hay personas que van de cargo
en cargo aparentando un buen desempeño pero sin esperarse a que los resultados
lo demuestren. Quedarse mucho tiempo en
un cargo los delataría.
Escena
típica: Algún empleado detecta un
problema en la organización, y le comenta al Actor; quien inmediatamente llega
donde un compañero “brillante” a preguntarle su opinión sobre un asunto. Toma atenta nota, discuten algunos detalles
para hacerle creer al compañero “brillante” que solucionaron el problema entre
los dos. Luego va donde otros
funcionarios a “alardear” sobre el problema que ha solucionado; y finalmente le
envía un informe al jefe sobre el problema que detectó y la solución que
implementó en un “arduo” trabajo de 15 días. (Cualquier parecido con la
realidad de su empresa es pura coincidencia).
Cuando son
jefes son DIRECTIVOS FALSOS, se inventan trabajos que no hay que hacer,
formatos que no sirven. El principal
papel que ostentan es el de intermediarios cuando no hace falta. Informan del trabajo de otros, de cómo ellos
ayudaron, de los que “hicimos”, cuando en realidad solo se atribuyen méritos
ajenos. Son expertos enviando reportes e
informes con sus “innumerables” y “englobadas” actividades, son expertos en
cumplir indicadores de gestión.
Estos son
llamados también los “corbatas”. Simplemente “hacen el amague de trabajar”. Muchas veces no tienen las competencias
profesionales para el cargo, los subalternos les hacen todo el trabajo, y se
comportan como si ellos lo hicieran.
Actúan, y lo hacen bien. Este
tipo de personajes son muy comunes en las empresas del estado, ya se encuentran
en cualquier pasillo de alguna alcaldía o gobernación.
La
actuación también implica tener excelentes habilidades interpersonales para
caerle bien a los compañeros y al jefe.
Pero una vez es descubierto, no dura mucho en el cargo, a menos que se
esfuerce en trabajar tanto como alardea.
Los
compañeros se dan cuenta de lo sucedido, pero muchas veces (y la mayoría de las
veces) el jefe es el último en enterarse.
REFERENCIAS
León, P. (22 de 12 de 2007). Trabajar o
simular que se trabaja: ¿qué diferencia hay? Recuperado el 30 de 08 de
2012, de Yoriento:
http://yoriento.com/2007/12/trabajar-o-simular-que-se-trabaja-%C2%BFque-diferencia-hay-208.html/
Enebral Fernández, J. (2005). Dirigir
Personajes: estereotipos en la empresa. Recuperado el 01 de 11 de 2011, de
Pensar de Nuevo:
http://pensardenuevo.org/dirigir-personajes-estereotipos-en-la-empresa/
De Maquiavelo, N. (1990). El Príncipe.
Mexico: Limusa.


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